
Por: Alvaro Emiliani, Director Editorial Es Lo Mazzz
Hay decisiones que no necesitan explicación. Porque, en el fondo, ya sabías. Sabías que no era por ahí. Sabías que algo no cuadraba. Y aun así… seguiste. Con “La decisión de mierda”, Nereida Fau no está contando una historia épica. Está haciendo algo más interesante: ponerle voz a ese momento exacto en el que uno entiende, demasiado tarde, que se metió donde no debía.
El título no es metáfora. Y eso ya dice mucho. En lugar de disfrazar el desastre con poesía elegante, Nereida lo nombra como es. Directo. Incómodo. Incluso un poco brutal. Pero ahí está el giro: lo que podría ser solo frustración termina convertido en algo casi coreográfico. El estribillo se repite, insiste, se queda… como esas ideas que no te sueltan cuando intentas dormir.

Nereida Fau: Entre el humor negro y una honestidad que no pide permiso
La canción funciona como un monólogo interno sin filtros. No busca redención inmediata ni moraleja. Hay culpa, sí. Hay ironía. Y también esa forma muy humana de reírse un poco de lo que duele, porque no queda otra. Es el tipo de narrativa que no se construye para agradar, sino para ser cierta.

Musicalmente, el terreno es claro: folk emocional con una sensibilidad indie que se permite respirar.
Pero hay algo más. Una intención casi teatral en la interpretación. Como si la canción no solo se escuchara, sino que se representara. El dramatismo está, pero no pesa. Se equilibra con momentos más ligeros, casi irónicos, que evitan que todo se vuelva denso.
Después de compartir camino con Iván Ferreiro y Santi Balmes, Nereida Fau llega a este punto con algo más claro: no necesita encajar.
Lo que propone en este nuevo lanzamiento es una identidad que no se negocia. Cruda cuando tiene que serlo, pero también capaz de encontrar belleza en lo incómodo.
Entonces… ¿qué hacemos con nuestras malas decisiones?
Esa es la pregunta que queda flotando. “La decisión de mierda” no la responde. Pero sí hace algo mejor: la convierte en algo compartido. Porque al final, más allá de la música, lo que propone Nereida Fau es una especie de espejo. Uno donde no siempre te ves bien… pero sí te reconoces.
