Risa y la cabina del viento llega al cine con Babasónicos

Por: Alvaro Emiliani, Director Editorial Es Lo Mazzz

Hay historias que parten de una idea simple y terminan abriendo algo mucho más profundo. Risa y la cabina del vientose construye desde ese punto: una niña, un teléfono que no debería funcionar y una conversación que ya no es posible… hasta que ocurre.

La película, dirigida por Juan Cabral, ya se encuentra en salas de cine tras su estreno en más de cien pantallas en Argentina, acompañada por un universo sonoro que conecta directamente con la identidad emocional del relato.

Risa y la cabina del viento llega al cine con Babasónicos

Risa y la cabina del viento y una historia que cruza lo real

La trama sigue a una niña de 10 años que encuentra un teléfono público fuera de servicio en una pequeña ciudad. Lo que parece un objeto olvidado se convierte en un puente inesperado.

A través de ese teléfono, logra hablar con personas que ya no están. Familiares, vínculos, historias que quedaron abiertas. Cada conversación implica algo pendiente. Cada pedido necesita resolverse en el mundo de los vivos. Y en medio de ese proceso, aparece el verdadero motor de la historia: la posibilidad de hablar con su padre una última vez.

Risa y la cabina del viento llega al cine con Babasónicos

Un elenco que sostiene la narrativa

El proyecto reúne a figuras como Cazzu, Diego Peretti, Joaquín Furriel y Elena Romero, junto a nombres clave como Graciela Borges y Gustavo Garzón. No es un elenco que busque protagonismo individual. Funciona como conjunto, sosteniendo una historia que depende más de la emoción que del espectáculo.

La música como parte del relato de Risa y la cabina del viento

El vínculo con Babasónicos no es decorativo. Su música forma parte del ADN de la película. El lanzamiento del video promocional con la canción “Risa”, incluida originalmente en el álbum Infame, refuerza esa conexión. La canción no acompaña la historia, la amplifica. Le da tono, ritmo e identidad.

Una estética que mezcla lo cotidiano y lo fantástico

La producción, a cargo de Industria del Milagro y Labhouse, evita caer en el dramatismo fácil. La película no construye un mundo completamente ajeno. Parte de lo reconocible y lo altera. Un teléfono comú, una ciudad pequeña y una rutina que se rompe. Desde ahí, lo fantástico entra sin necesidad de explicaciones complejas. Se integra como una extensión de la experiencia emocional.

La historia trabaja desde la emoción, pero sin saturarla. Se toma el tiempo de construir vínculos, de dejar espacio para que el espectador complete lo que ve. Eso le da al relato una dimensión más cercana.

Un recorrido que ya suma reconocimiento

Antes de su estreno amplio, Risa y la cabina del viento ya había recorrido festivales internacionales con resultados concretos.

Ganó el premio a Mejor Película Joven en el Stockholm International Film Festival Junior, además de llevarse reconocimientos como Mejor Película y Mejor Director en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. También obtuvo el premio del público en el Festival La Fiesta del Cine de Francia.

No son menciones menores. Refuerzan la recepción de una propuesta que conecta con distintas audiencias.

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