Por: Alvaro Emiliani, Director Editorial Es Lo Mazzz
En una época donde casi todo parece diseñado para durar lo mismo que una playlist aleatoria, Pablo Jaurena estrena Fueyerías, un proyecto que toma el camino opuesto: detenerse, escuchar y volver a poner el bandoneón en el centro de la conversación cultural latinoamericana.
El álbum reúne a 34 músicos de tres continentes en una obra colectiva que funciona como homenaje, archivo y exploración contemporánea alrededor de uno de los instrumentos más emblemáticos del tango.
Pablo Jaurena estrena album grabado entre Buenos Aires, Córdoba, Medellín, París, Madrid y Tokio, Fueyerías no se construye desde la nostalgia.
Su apuesta está en demostrar que el bandoneón sigue respirando fuera de los museos, lejos de la caricatura turística y completamente vivo dentro de nuevas generaciones de intérpretes.
El proyecto reúne a 31 bandoneonistas provenientes de cinco países, junto a tres músicos invitados en contrabajo. La amplitud geográfica y generacional del disco es parte de su fuerza. Hay artistas históricos compartiendo espacio con intérpretes jóvenes que hoy expanden el lenguaje del tango hacia otros territorios musicales y culturales.
Entre los nombres que participan aparecen figuras fundamentales como Rodolfo Mederos, Néstor Marconi, Daniel Binelliy Víctor Lavallén, referentes que ayudaron a redefinir el sonido del instrumento durante décadas.
Pablo Jaurena estrena disco que no se queda únicamente en la celebración de nombres históricos.
El álbum trabaja sobre tres líneas concretas: recuperar obras olvidadas o nunca registradas, presentar nuevas composiciones creadas especialmente para el proyecto y construir arreglos inéditos de clásicos del tango.
Esa combinación convierte el disco en algo más complejo que un homenaje tradicional. Funciona como un mapa donde conviven memoria, investigación y futuro.
También hay una decisión importante en el formato. En lugar de priorizar solos individuales, Jaurena trabaja con ensambles de bandoneones que van desde dúos hasta sextetos. El resultado genera momentos donde el instrumento deja de sentirse melancólico en el sentido clásico y adquiere otra dimensión: más coral, más cinematográfica, incluso más física.
Pablo Jaurena estrena producción junto a Ignacio Varchausky en la coproducción, reforzando además una dimensión pedagógica y documental que atraviesa todo el proyecto.
En tiempos donde la palabra “patrimonio” suele usarse para congelar las cosas en lugar de hacerlas evolucionar, Fueyerías propone otra idea: preservar también significa mover, reinterpretar y permitir que nuevas generaciones transformen el lenguaje sin romper el vínculo con la raíz.

Ahí aparece uno de los mayores logros del álbum. El tango no suena como pieza de colección. Suena presente.
Con Fueyerías, Pablo Jaurena construye un proyecto que entiende el bandoneón no como símbolo estático de una identidad pasada, sino como un instrumento capaz de seguir dialogando con el mundo actual. Y cuando treinta y cuatro músicos respiran al mismo tiempo alrededor de ese sonido, el resultado deja de ser únicamente tango. Se convierte en memoria colectiva en movimiento.